Etiquetas

Hacemos la entrada de esta valiosa información dejado el link para poder leer la información completa:

http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/2011/12/adaptar-centros-medicos-la-sqm.html

20 diciembre 2011

PAUTAS PARA ADAPTAR UN CENTRO MÉDICO A LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE. MCS America. sept. 2011 (traducción, Elisenda Poarch)

Siempre que un afectado de sensibilidad química múltiple (SQM) consigue superar las barreras de salud y de traslado hasta un ambulatorio, hospital, clínica odontológica, terapeuta, ambulatorio, o cualquier otro tipo de centro sanitario pasa lo mismo. Que tiene que superar una nueva barrera: acceder a un recinto cerrado lleno de químicos y estímulos sensoriales (luces, ruidos, etc.) que no tolera, donde además le harán esperar y no entenderán (ni atenderán) su ruego de poder estar en un sitio aparte de la sala de espera y de que se acelere el proceso lo más posible, porque cada minuto que pase allí, seguirá empeorando, tendrá más dificultad para poder expresarse y su recuperación posterior a la “salida al centro” será más complicada.

Muchos de nosotros tenemos historias que contar al respecto. Situaciones en las que –cada uno según la gravedad de su SQM– ha logrado establecer una compleja “estrategia” para salir de su casa (tras analizar los partes metereológicos para hallar un día nublado y de temperaturas medias, buscar las horas y el itinerario con menos afluencia de gente y tráfico, sopesar el transporte “menos malo” para el traslado…), y tras llegar al sitio con mucho esfuerzo, encontrarnos que no podemos entrar al recinto y nos hemos tenido que dar media vuelta, o hemos salido con la salud más perjudicada aún, cuando se supone que habíamos ido para mejorarla..

Es un sufrimiento añadido al esfuerzo y a las recaídas posteriores a la salida, que podría aliviarse en gran medida de forma más fácil de lo que pudiera pensarse, intentando adaptar en lo posible el entorno.

Y para ello no hace falta conocer lo que es la SQM ni aún el líneas generales (aunque sea deseable), ni ser más o menos “profesional” o de realizar costosas inversiones; sino de buena voluntad, comprensión y humanidad; y de una comunicación acertada por ambas partes: el centro y el paciente.

Recordemos que lo mismo se realiza para otro tipo de minusvalías (incluso por ley), aunque las barreras de un minusválido físico sean más identificables por ser visibles; y las de alguien con SQM no, por ser químicas (aunque igualmente existentes).

En todo caso, hay centros con buena disposición para que la estancia del enfermo de SQM en sus instalaciones sea lo menos traumática posible (pero no saben cómo hacerlo); y nosotros, por los límites producidos por la patología, podemos olvidar, sernos difícil de explicar, o faltarnos energía para abordar el tema con el centro de la forma más eficaz y rápida posible.

Anuncios